6 Consejos para guardar acolchados fuera de temporada

Cuando llega el calor, es momento de guardar los acolchados y mantas que usamos durante el invierno. Aunque parezca sencillo, hacerlo de manera incorrecta puede hacer que pierdan volumen, se amarilleen o acumulen malos olores. En Arredo preparamos esta guía paso a paso para que tus acolchados se mantengan como nuevos hasta la próxima temporada. ¡Seguí leyendo y descubrí todo!

Cómo guardar acolchados y mantenerlos en buen estado

1. Lavado y secado antes de guardar

El primer paso es asegurarte de que los acolchados estén limpios y completamente secos. Lavá según las indicaciones de la etiqueta, usando detergentes suaves que no afecten los materiales. Una vez lavados, airealos al sol durante unas horas para eliminar la humedad y posibles bacterias.

Guardar un acolchado húmedo puede provocar moho, malos olores y manchas difíciles de quitar.

2. Elegí un lugar fresco y seco

El lugar donde guardes tus acolchados y ropa de cama es clave para preservarlos. Evitá espacios húmedos, lo mejor es guardarlos en placares con buena ventilación. También son ideales las cajas de guardado bajo la cama, que permiten tenerlos ordenados y a mano cuando vuelvan a hacer falta. 

Lo importante es que el espacio esté limpio, seco y alejado de la luz directa del sol para evitar que los colores se deterioren. ¿Sabías que en la sección de Decoración de Arredo contamos con muebles de guardado y organizadores que te hacen la vida más cómoda? ¡Conocé todo lo que tenemos para vos!

3. Bolsas y cajas adecuadas

Para protegerlos del polvo, la humedad y los insectos, lo ideal es usar bolsas de tela transpirables o cajas plásticas con tapa. Evitá bolsas de nylon totalmente cerradas, ya que no permiten que el acolchado “respire” y pueden generar humedad interna. 

Además, si guardás varios acolchados juntos, colocá etiquetas indicando cuál es cada uno; esto te va a ahorrar tiempo y te va a permitir mantener todo más organizado.

4. Doblar correctamente

A la hora de guardar, doblá los acolchados con cuidado para no deformar el relleno. Una buena estrategia es doblarlos por partes y luego enrollarlos suavemente, evitando marcar demasiado los pliegues. Esto ayuda a mantener el volumen y la suavidad del acolchado y facilita su almacenamiento en estantes o cajas.

5. Revisión periódica

Aunque estén guardados, es recomendable revisar los acolchados cada tanto. Esto permite detectar humedad o insectos a tiempo y airearlos nuevamente si hace falta. Una revisión rápida cada dos o tres meses puede ser suficiente para asegurarte de que todo sigue en perfecto estado.

6. Consejos finales para conservarlos

Podés colocar dentro de las cajas o bolsas bolsitas de lavanda o cedro para mantener un rico olor y ahuyentar insectos. Evitá apilar demasiado peso encima de los acolchados, ya que eso puede aplastar el relleno y hacer que pierdan suavidad. 

Con estos simples cuidados, tus acolchados van a estar listos para acompañarte un invierno más, manteniendo su color, volumen y frescura. ¡No te pierdas nuestras promociones! en ropa de cama y acolchados para esta temporada!

Persona guardando un acolchado

Disfrutá de tu descanso todo el año

Además de conservar los acolchados, organizar bien tu placard te permite disfrutar de un espacio más ordenado y funcional. Saber que cada manta y cada acolchado están guardados correctamente te da tranquilidad y facilita el armado de la cama en cualquier momento. 

Con estos cuidados simples, no solo prolongás la vida útil de tus acolchados, sino que también convertís tu dormitorio en un lugar más cómodo durante todo el año. ¡Descubrí nuestros tips y productos en Arredo para mantener tus acolchados siempre como nuevos!

Cómo decorar un living pequeño y aprovechar al máximo cada espacio

Tener un living chico no significa renunciar al confort ni al estilo. Al contrario: con algunos trucos simples de decoración podés transformar ese espacio en un ambiente cómodo, organizado y lleno de personalidad. Por eso, en Arredo te compartimos ideas fáciles para saber cómo decorar un living pequeño y hacer que se sienta más amplio y cómodo. ¡Seguí leyendo nuestro artículo!

Paso a paso: cómo decorar un living pequeño

Decorar un living pequeño puede parecer un desafío, pero con algunos trucos simples podés aprovechar cada espacio. Los tonos suaves amplían visualmente el espacio y aportan luminosidad, mientras que los detalles estratégicos en muebles y accesorios permiten que tu living se vea acogedor y funcional. ¡Tomá nota de este paso a paso!

  1. Apostá por colores claros y neutros

Si te preguntás qué color usar en un living pequeño, la respuesta más acertada suele estar en la paleta clara para lograr una decoración ideal

Los tonos como el blanco, el beige, los grises suaves o los pasteles reflejan mejor la luz y generan sensación de amplitud. Eso no significa que tengas que renunciar al color: podés sumar detalles vibrantes con almohadones, mantas o alfombras, que aportan vida sin recargar el espacio.

  1. Elegí muebles funcionales y de tamaño justo

En ambientes reducidos, cada centímetro cuenta. Optar por un sillón compacto o pufs que sirvan también de asiento extra es una gran manera de ganar practicidad sin saturar el lugar. Las bibliotecas abiertas y los estantes también ayudan a mantener el living organizado y visualmente ligero.

  1. Aprovechá al máximo la luz natural

La luz es una aliada clave para que un living pequeño se vea más grande. Las cortinas claras, livianas y translúcidas permiten que entre más claridad y aportan frescura al ambiente.

Lo fundamental es encontrar opciones que sumen suavidad y textura, acompañando sin bloquear la entrada de sol.

  1. Sumá estilo con los accesorios justos

El secreto está en los detalles. Una alfombra con diseño, un juego de almohadones que combine colores y texturas, una manta tejida sobre el sillón suelen ser elementos ideales. Tené en cuenta que los pequeños gestos de decoración hacen que tu living se transforme en un espacio único y personal.

  1. Aprovechá el poder de los espejos

Los espejos son un recurso ideal para ampliar visualmente un living pequeño. Colocarlos frente a una ventana o en una pared lateral ayuda a reflejar la luz natural y a dar sensación de mayor profundidad. Además, podés elegir marcos decorativos que aporten estilo y se conviertan en un detalle de diseño sin ocupar espacio extra.

  1. Orden y limpieza

El orden es fundamental en los ambientes chicos. Cajas decorativas, canastos o muebles con espacio de guardado oculto ayudan a que todo tenga su lugar. Un living despejado se siente automáticamente más grande y armónico.

  1. Creá un rincón de confort

Aunque el living sea chico, siempre podés destinar un rincón especial para leer, tomar un café o simplemente relajarte. Un sillón cómodo, una lámpara de pie y una manta suave son suficientes para generar un espacio que invite a disfrutar.

Decoración de living pequeño

En Arredo, cada recurso cuenta

Decorar un living pequeño no se trata de limitarse, sino de aprovechar al máximo cada recurso. Colores claros, muebles funcionales, buena luz natural y accesorios elegidos con intención hacen toda la diferencia. 

En Arredo tenemos todo lo que necesitás para transformar tu living en un lugar más amplio, práctico y con estilo. ¡Inspirate y convertí tu living en el espacio que siempre soñaste!

¿Cuál es la mejor amohada para la cervical? Guía para aliviar el dolor y dormir más

Dormir bien no siempre depende solo de la cantidad de horas. Muchas veces, la almohada que elegimos puede marcar la diferencia entre despertarnos descansados o con dolor en la zona cervical. En este artículo de Arredo te contamos cuál es la mejor almohada para la cervical y por qué es una decisión clave para disfrutar de un sueño saludable y reparador. ¡Seguí leyendo!

¿Por qué duele la cervical al dormir?

La cervical es la parte más móvil de la columna. Durante la noche, si la cabeza no queda alineada con el resto del cuerpo, aparecen molestias que pueden transformarse en contracturas, mareos o incluso dolor de cabeza. Según la Asociación Argentina de Medicina del Sueño, más del 40% de los adultos sufre molestias cervicales recurrentes relacionadas con la postura al dormir.

Por eso, la almohada no es un simple accesorio: junto con la ropa de cama, se convierte en un soporte fundamental para que el cuello y la columna se mantengan en equilibrio.

Tipos de almohadas cervicales según tu postura

Tené en cuenta que no existe una única “mejor almohada”. A continuación, te contamos cuáles son los tipos de almohadas cervicales que existen: 

  • Si dormís de costado → la almohada debe ser alta y firme para mantener la cabeza alineada con la columna. Una opción son las almohadas viscoelásticas cervicales o las almohadas termosensibles para la cervical, que se ajustan a la forma del cuello.
  • Si dormís boca arriba → lo mejor es una almohada de altura media, que acompañe la curva natural de la cervical sin forzarla. Las almohadas de espuma con memoria o rellenos mixtos suelen funcionar bien.
  • Si dormís boca abajo → se recomienda una almohada fina y blanda o incluso prescindir de ella, ya que esta postura genera más tensión en el cuello.

Tabla comparativa de almohadas cervicales

Postura al dormirTipo de almohada recomendadaBeneficio principal
CostadoViscoelástica alta y firmeMantiene alineada la columna
Boca arribaAltura media con memoriaSostiene la curva cervical
Boca abajoFina y blandaReduce tensión en el cuello

En Arredo te contamos cuál es la mejor almohada para la cervical y cómo elegirla

  • Probala antes de comprar: apoyá la cabeza y sentí si tu cuello queda en una posición natural.
  • Revisá el material: la viscoelástica se adapta al cuerpo, mientras que el látex es más firme y duradero.
  • Revisá su vida útil: en promedio, una almohada debería renovarse cada 2 años.
  • Sumá hábitos de cuidado: estiramientos suaves al despertar o antes de dormir ayudan a complementar el descanso.
Almohada ideal para la cervical de Arredo

Confort y transpirabilidad: un detalle que marca la diferencia

Además de la postura y el material, otro factor clave es la temperatura y la transpirabilidad de la almohada. 

Dormir en un ambiente fresco y con una almohada que permita la circulación del aire ayuda a evitar sudoración excesiva y molestias durante la noche. Las fundas de algodón o tejidos hipoalergénicos no solo protegen la almohada, sino que también contribuyen a un descanso más saludable, especialmente para quienes sufren alergias o tienen piel sensible. 

Menos dolor, más energía

La mejor almohada para la cervical es la que se adapta a tu postura y tu forma de dormir. Elegir bien es invertir en tu bienestar diario: menos dolor, más descanso, más energía.

En Arredo te invitamos a descubrir nuestra selección de almohadas diseñadas para cuidar tu descanso. ¡Porque crear hogar también es darle al cuerpo el alivio y la comodidad que necesita!

¿Se pueden lavar almohadas en el lavarropas? Guía práctica para hacerlo bien

En Arredo creemos que crear hogar también es cuidar esos detalles que hacen a tu descanso. Una almohada no es solo un objeto: es donde apoyás tus sueños, donde empieza y termina cada día. Con el tiempo acumula polvo, transpiración y ácaros, y ahí aparece la pregunta de siempre: ¿se pueden lavar almohadas en el lavarropas?

La respuesta es sí, muchas veces sí. Pero cada almohada es diferente y necesita un cuidado distinto. Acá te contamos cómo hacerlo para que sigan siendo ese objeto mullido al que siempre querés volver.

¿Se pueden lavar las almohadas en el lavarropa sin dañarlas?

No todas las almohadas viven el lavado de la misma manera. Algunas resisten el agua y el movimiento, otras no.

  • Almohadas de fibra sintética:  perfectas para lavarropas. Recuperan forma y frescura con facilidad.
  • Almohadas de plumas o plumón:  también aptas, pero requieren mimo: poco jabón, ciclo delicado y mucho sol o secadora para que no quede humedad.
  • Almohadas de látex: mejor mantenerlas lejos del lavarropas. Limpiá la superficie con un paño húmedo.
  • Almohadas de espuma viscoelástica (memory foam): no van al agua. Podés aspirarlas y protegerlas con fundas para alargar su vida.

Tabla comparativa

Tipo de almohada¿Se puede lavar en lavarropas?Cuidados recomendados
Fibra sintética  SíAgua fría, ciclo suave
Plumas / plumón  Sí, con cuidadoPoco jabón, secado completo
Látex  NoLimpieza con paño húmedo
Espuma viscoelástica  NoAspirado y funda protectora

Paso a paso: cómo lavar almohadas en el lavarropas

Lavar almohadas en el lavarropas es más sencillo de lo que parece si seguís algunos cuidados básicos. Además de mantener tu ropa de cama fresca, este hábito ayuda a eliminar ácaros y mantener la higiene del dormitorio

Usar un detergente suave y elegir el ciclo de lavado adecuado son pasos clave para no dañar el relleno. El secado de almohadas, ya sea al sol o en secadora, es igual de importante para conservar su frescura y volumen. ¡Tomá nota de estos consejos!

  1. Mirá la etiqueta: ahí está la primera pista de cómo cuidarla.
  2. Sacá la funda: lavala aparte, así todo queda más limpio.
  3. Jabón líquido, poco y suave: sin suavizante, que deja restos.
  4. Elegí un ciclo delicado: agua fría o tibia, centrifugado bajo.
  5. Lavá de a dos: dos almohadas juntas equilibran el tambor.
  6. Secalas bien: exponelas al sol o ponelas en la secadora junto con pelotitas de tenis para devolverles la suavidad y el volumen, ¡es un gran tip!

Lo ideal es lavar las almohadas cada 3 a 6 meses. Al lavarlas, te asegurás que tu cama se mantenga fresca, higiénica y cómoda, creando un ambiente más agradable para dormir y despertarte renovado cada día. 

Además, cuidar las almohadas prolonga su vida útil y mantiene su forma y suavidad por más tiempo.

Consejos extra para prolongar la vida de tus almohadas

  • Sumá fundas protectoras: son aliadas invisibles que prolongan la frescura.
  • No uses demasiado jabón: menos es más para que conserven su textura.
  • Que siempre estén completamente secas antes de volver a la cama: la humedad es enemiga del descanso.
  • Alterná las almohadas: rotarlas evita que se deformen y les da más vida.
Almohadas de Arredo para lavar en lavarropas

Cuidar tus almohadas también es crear hogar

Cuidar tus almohadas no se trata solo de lavarlas, también es importante protegerlas y guardarlas de la manera adecuada. Estos hábitos ayudan a mantener la higiene del dormitorio, conservar la frescura de la ropa de cama y asegurar un descanso más saludable. 

Ya sea en el uso diario o cuando decidas guardarlas por temporada, seguí estas recomendaciones:

  • Protector de almohada: materiales transpirables como el algodón ayudan a prevenir manchas, ácaros y acumulación de sudor.
  • Lavar la funda semanalmente junto con tus sábanas para mantener la limpieza general.
  • Ventilar o exponer al sol la almohada con frecuencia, evitando humedad y malos olores.
  • Rotar diariamente: sacudir y girar ayuda a mantener el volumen y la forma del relleno.
    Limpiar antes de guardar: asegurate de que esté completamente seca para evitar moho.
  • Guardar en una bolsa de almacenamiento transpirable: protegés la almohada del polvo y la humedad sin sofocar las fibras.
  • Conservar en un lugar fresco y seco: no la comprimas, así mantenés su esponjosidad y estructura.

En definitiva, muchas almohadas se pueden lavar en el lavarropas, pero cada una necesita un cuidado distinto. Lo importante es darles ese mimo que prolonga su vida y mejora la tuya. Porque al final, no se trata solo de dormir: se trata de sentir que tu cama, tu almohada y tu descanso son parte de ese hogar que vas creando todos los días. ¡Conocé todo lo que tenemos para vos en Arredo!