Tu almohada también trabaja: cuándo renovarla para dormir (y vivir) mejor

Hablamos de rutinas de skincare, de hidratarnos, de movernos más. Pero la herramienta de bienestar que usamos más horas por día casi nunca entra en la conversación: la almohada. Ocho horas por noche sosteniendo tu cabeza y tu cuello es un trabajo silencioso que define cómo arranca cada día.

Desde la mirada del wellness o el bienestar integral, renovar la almohada no es un gasto doméstico: es una decisión de salud del sueño. Y desde el diseño, es una oportunidad para repensar el dormitorio como un espacio que invite a descansar de verdad.

La almohada, la base invisible de tu higiene del sueño

La higiene del sueño no es solo apagar pantallas: también es el soporte físico del descanso. Una almohada en buen estado mantiene la columna cervical alineada, reduce los microdespertares por incomodidad y sostiene un sueño más profundo. Cuando pierde estructura, el cuerpo compensa toda la noche, y esa tensión aparece a la mañana en el cuello, los hombros y hasta en el humor.

¿Cada cuánto conviene renovarla?

La recomendación general es cambiar la almohada cada 1 a 2 años si es de fibra o vellón, y cada 2 a 3 años si es de espuma viscoelástica o látex. Pensalo como un chequeo de bienestar más: así como renovás el cepillo de dientes o las zapatillas de correr, la almohada también tiene su ciclo.

El chequeo de bienestar: escuchá estas señales

  • Tu cuerpo habla primero. Despertar con rigidez cervical o tensión en los hombros que afloja durante el día es la señal más directa de que el soporte ya no acompaña.
  • Tu descanso se volvió liviano. Si acomodás la almohada varias veces por noche buscando la posición, el sueño profundo se fragmenta sin que lo notes.
  • Alergias que amanecen con vos. Congestión o estornudos al despertar suelen indicar acumulación de ácaros y alérgenos, algo natural en almohadas con años de uso.
  • Perdió su equilibrio. Doblala a la mitad y soltala: si no recupera la forma, su estructura interna ya cumplió su ciclo.

Un dormitorio diseñado para el descanso

Renovar la almohada es la excusa perfecta para mirar el dormitorio con ojos de interiorista wellness. Elegí fundas de algodón suave en una paleta serena de tonos neutros, tierra o verdes apagados, que bajan el estímulo visual antes de dormir.

Distinguí las almohadas de descanso de los almohadones decorativos: las primeras se eligen por soporte y firmeza según tu postura; los segundos, por textura y color, y se retiran a la hora de dormir. Ese pequeño ritual de armar y desarmar la cama también le avisa al cerebro que el día terminó.

Habitación con almohadas de Arredo

Empezá por la almohada, seguí por el descanso

El bienestar se construye con gestos chicos y consistentes, y pocos rinden tanto como renovar donde apoyás la cabeza. En Arredo encontrás almohadas para cada postura de descanso, fundas, protectores y ropa de cama para completar un dormitorio que abrace. Tu yo de mañana te lo va a agradecer.

Preguntas frecuentes sobre la almohada y el descanso

¿Cómo afecta la almohada a la calidad del sueño? 

Una almohada en buen estado mantiene la columna cervical alineada y reduce los microdespertares por incomodidad. Cuando pierde estructura, el cuerpo se tensiona para compensar y el sueño se vuelve más superficial.

¿Cada cuánto se recomienda cambiar la almohada?

Cada 1 a 2 años para las almohadas de fibra o vellón, y cada 2 a 3 años para las de espuma viscoelástica o látex, siempre que estén bien cuidadas con funda y protector.

¿Qué firmeza o tipo de almohada conviene según cómo dormís?

Si dormís de costado, conviene una almohada alta y firme que llene el espacio entre el hombro y la cabeza; boca arriba, una media; y boca abajo, una baja y blanda para no forzar el cuello.

¿Una almohada vieja puede causar alergias?

Puede agravarlas: con los años acumula ácaros, humedad y alérgenos que el lavado ya no elimina. Si amanecés congestionado, renovar la almohada y sumar un protector lavable suele marcar una gran diferencia.

Layering: el arte de vestir la cama de invierno como un interiorista

Fijate en cualquier dormitorio de revista o en la cama de un buen hotel: nunca es una sola manta. Es una superposición pensada de texturas, tonos y pesos que se ve tan bien como se siente. Esa técnica tiene nombre, layering, y es el recurso favorito de los interioristas para el invierno.

La mejor parte: además de estética, es funcional. Las capas regulan la temperatura mientras dormís, algo que tu descanso agradece tanto como tu vista. Te contamos cómo aplicarla, del colchón hacia arriba.

¿Qué es el layering y por qué funciona?

El layering es la técnica de vestir la cama en capas superpuestas, de la más liviana a la más abrigada: sábanas, frazada intermedia, acolchado o duvet y piecera. Funciona por partida doble: el aire atrapado entre capas aísla y permite regular la temperatura sumando o quitando niveles, y la superposición de texturas le da a la cama esa profundidad visual de dormitorio diseñado.

Las capas, del cuerpo hacia afuera

La base sensorial: sábanas de franela

La primera capa es la que dialoga con tu piel toda la noche. En invierno, las sábanas de algodón son cálidas al contacto y transpirables, eliminan el golpe de frío al acostarte sin generar encierro. Base neutra o tono suave: sobre ella se construye todo lo demás.

El corazón térmico: la frazada intermedia

Entre sábana y acolchado va la capa que hace el trabajo fino de la termorregulación. Una frazada Coral Fleece, de pelo alto, ultra suave y liviana, o una Flannel Fleece de microfibra sedosa, suman abrigo sin peso. Es también la capa de color: un tono más profundo que la base crea contraste.

El volumen: acolchado o duvet

La capa protagonista en abrigo y en presencia visual. Un acolchado bien mullido aporta ese volumen esponjoso que invita a zambullirse. Con la funda de duvet ganás versatilidad de diseño: cambiás el estilo estacional sin cambiar el relleno.

El remate visual: piecera y almohadones

La piecera es el gesto de interiorista por excelencia: una franja de textura y color que estructura la cama y abriga los pies, el punto más friolento del cuerpo. Dos o tres almohadones en escala de tamaños completan la composición.

Cama vestida con layering en invierno

La paleta y las texturas: las reglas del ojo

  • Regla del contraste táctil. Combiná una superficie lisa (sábana, funda de duvet) con una de pelo o trama (Coral Fleece, tejidos): el contraste hace que ambas se luzcan.
  • Tres tonos, no más. Una base neutra, un tono medio y un acento.
  • El doblez estratégico. Doblá el acolchado hacia atrás en el tercio superior: mostrar las capas es parte del diseño, y la cama invita el doble.

Diseñá tu descanso con Arredo

El layering se construye pieza por pieza, y cada una suma confort y estética. En Arredo encontrás sábanas de algodón, frazadas Coral Fleece y Flannel Fleece, acolchados, fundas de duvet, pieceras y almohadones para componer una cama que abrigue el cuerpo y descanse la vista. Tu dormitorio de invierno, con firma propia.

Preguntas frecuentes sobre el layering

¿Qué es el layering en decoración de dormitorios?

Es la técnica de vestir la cama superponiendo capas de textiles, de la más liviana a la más abrigada: sábanas, frazada intermedia, acolchado o duvet y piecera. Aporta abrigo regulable y profundidad visual al dormitorio.

¿Qué frazada va entre la sábana y el acolchado?

Una frazada liviana y abrigada: las de Coral Fleece (pelo alto, ultra suaves) o Flannel Fleece (microfibra sedosa) son una muy buena opción porque suman calor sin agregar peso sobre el cuerpo.

¿Las capas ayudan a dormir mejor?

Sí: el sistema de capas permite regular la temperatura durante la noche sin destaparse por completo, lo que reduce los despertares por calor o frío y favorece un sueño más continuo.

¿Qué colores conviene usar en un dormitorio de invierno?

Una paleta de tres tonos: base neutra (blanco, crudo, gris claro), un tono medio cálido (tierra, camel, verde apagado) y un acento en la piecera o los almohadones. Menos tonos, más calma visual.

Cómo elegir fundas de acolchado: guía completa

Elegir la funda adecuada te permite sumar calidez, proteger tu acolchado y darle un aire nuevo a tu espacio sin necesidad de cambiar todo. En esta guía, te contamos qué tener en cuenta para encontrar la opción ideal.

¿Para qué sirve una funda de acolchado?

Las fundas de acolchado son mucho más que un accesorio decorativo. Su principal función es proteger el acolchado del uso diario, evitando manchas, desgaste y acumulación de polvo.

Además:

  • Facilitan la limpieza, ya que se pueden lavar con mayor frecuencia
  • Permiten renovar el look del dormitorio sin grandes cambios
  • Aportan una capa extra de abrigo o ligereza, según el material
  • Ayudan a mantener el acolchado en buen estado por más tiempo

Son una opción práctica para quienes buscan funcionalidad sin resignar estilo.

Aprendé que cosas tenés que tener en cuenta para comprar una funda de acolchado.

¿Cómo elegir una funda de acolchado?

A la hora de elegir fundas de acolchado, hay varios aspectos que pueden marcar la diferencia en el uso diario y en el resultado final.

1. Tamaño adecuado

El primer paso es asegurarte de que la funda coincida con las medidas de tu acolchado. Una funda demasiado chica puede resultar incómoda, mientras que una muy grande puede generar pliegues o desprolijidad.

Tip: revisá si incluye fundas para almohadas a juego para lograr un conjunto más armónico.

2. Material y textura

El material define gran parte de la experiencia. Algunas opciones comunes:

  • Algodón: suave, fresco y transpirable, ideal para todo el año
  • Microfibra: liviana, práctica y de fácil cuidado
  • Lino o mezclas naturales: aportan un look más relajado y sofisticado
  • Telas más abrigadas: perfectas para sumar calidez en invierno

Elegir un material agradable al tacto es clave para lograr una sensación de confort real.

3. Diseño y estilo

Las fundas de acolchado son protagonistas en la decoración del dormitorio. Por eso, el diseño juega un rol central.

Podés optar por:

  • Tonos neutros, que combinan con todo y transmiten calma
  • Colores intensos, para darle personalidad al ambiente
  • Estampas sutiles o protagonistas, según el estilo que busques

La clave está en encontrar una funda que acompañe el resto de los textiles y genere armonía en el espacio.

4. Tipo de cierre

Un detalle práctico que muchas veces pasa desapercibido es el sistema de cierre. Las fundas pueden tener:

  • Botones
  • Cierres ocultos
  • Solapas internas

Elegir un buen cierre facilita el uso diario y ayuda a mantener el acolchado en su lugar.

5. Mantenimiento y cuidado

Otro punto importante es pensar en la practicidad. Las fundas de acolchado que se lavan fácilmente y mantienen su forma y color con el tiempo son una gran ventaja.

Tip: priorizá telas resistentes que no requieran cuidados especiales.

¿Cuáles son las mejores fundas de acolchado?

No hay una única respuesta, porque la mejor funda de acolchado va a depender de tus hábitos, gustos y necesidades. Sin embargo, una buena elección combina:

  • Confort al tacto
  • Durabilidad
  • Fácil mantenimiento
  • Un diseño que te represente

Invertir en una funda de calidad es apostar por un descanso más cómodo y un dormitorio que invite a relajarse.

Un cambio simple que transforma tu dormitorio

Sumar fundas de acolchado de Arredo es una de las formas más fáciles de renovar tu espacio sin grandes esfuerzos. Con solo cambiar este elemento, podés lograr un ambiente más cálido, ordenado y alineado con tu estilo.
No te olvides que los pequeños detalles son los que hacen que tu casa se sienta todavía más tuya.

Frazadas en tendencia: las mejores opciones para el frío

Esta temporada, las tendencias invitan a combinar confort, diseño y funcionalidad, con materiales que abrigan sin perder suavidad y estilos que se integran de forma natural a la decoración.

¿Qué frazada elegir para el invierno?

A la hora de elegir una frazada, no hay una única respuesta. Todo depende de cómo te gusta descansar y del nivel de abrigo que necesitás.

Las opciones más livianas son ideales para ambientes calefaccionados o para quienes prefieren moverse con libertad durante la noche. En cambio, las frazadas más gruesas o con doble capa son perfectas para climas fríos o para quienes buscan una sensación más envolvente.

Las versiones con efecto corderito, por ejemplo, son una de las alternativas más elegidas. Su interior cálido ayuda a conservar el calor, mientras que su exterior suave aporta una textura agradable al tacto. El resultado es una experiencia de descanso más confortable, especialmente en las noches más frías.

Las tendencias en frazadas para este invierno

Texturas que hacen la diferencia

Este invierno, las texturas son protagonistas. Frazadas con relieve, terminaciones aterciopeladas o efecto corderito no solo suman abrigo, sino que también aportan profundidad visual a la cama.

Son detalles que transforman el dormitorio y lo vuelven más acogedor, invitando a quedarse un rato más.

Las mejores frazadas para pasar el invierno en tendencia están en Arredo.

El confort como prioridad

Las frazadas tipo sherpa continúan marcando tendencia por su capacidad de combinar suavidad y calidez. Este tipo de diseño, con dos capas diferenciadas, permite mantener el calor durante más tiempo sin resignar ligereza.

Son ideales para quienes buscan un abrigo más intenso sin que la frazada resulte pesada o incómoda.

Colores que acompañan el descanso

La paleta de este invierno se mueve en tonos neutros y cálidos. Beige, gris, blanco roto y colores tierra son protagonistas por su versatilidad y su capacidad de generar ambientes relajados.

Estos colores no solo son fáciles de combinar, sino que también ayudan a crear una sensación de armonía en el espacio.

Livianas y funcionales

Otra de las grandes tendencias son las frazadas que logran un equilibrio entre abrigo y peso. Gracias a materiales modernos, hoy es posible disfrutar de una temperatura confortable sin necesidad de capas excesivamente pesadas.

Esto las convierte en una opción práctica para el uso diario.

El valor de las capas

Sumar capas es una forma simple de adaptar la cama a distintas temperaturas. Combinar sábanas, frazadas livianas y mantas permite regular el abrigo de acuerdo al momento del día.

Además, aporta textura y movimiento, generando un efecto visual más interesante y cálido.

¿Cuáles son las frazadas que más abrigan?

Para los días de frío intenso, las frazadas que mejor funcionan son aquellas que logran conservar el calor durante toda la noche.

Las opciones con interior tipo corderito o de microfibra térmica se destacan por su capacidad de mantener una temperatura constante, generando una sensación envolvente que acompaña el descanso.

Son ideales para quienes priorizan el abrigo sin resignar suavidad.

Cómo elegir la frazada ideal

Antes de decidir, hay algunos aspectos que pueden ayudarte a encontrar la mejor opción:

  • El nivel de frío del ambiente
  • El tamaño de la cama
  • La sensación de peso que te resulte cómoda
  • El estilo que querés lograr en tu dormitorio

Elegir bien no solo mejora el descanso, también suma calidez y personalidad al espacio.

Un invierno para disfrutar

Las frazadas son parte de esos pequeños detalles que hacen la diferencia en el día a día. Elegir materiales suaves, colores que transmitan calma y texturas, como los que ofrece Arredo, que inviten al descanso es una forma de transformar el invierno en una experiencia más disfrutable.

Porque a veces, todo lo que necesitás es eso: un espacio cómodo, algo de abrigo y el tiempo para quedarte.

¿De qué lado se debe dormir? Beneficios y recomendaciones para un mejor descanso

Dormir bien no es solo cerrar los ojos y esperar que llegue el sueño. Es un pequeño ritual diario que impacta en la manera en que vivimos, pensamos y sentimos. 

La posición en la que dormimos y la almohada que elegimos pueden hacer una gran diferencia en la calidad del descanso. Una pregunta frecuente es: ¿de qué lado es mejor dormir? La respuesta no es igual para todas las personas, pero sí hay recomendaciones generales que pueden ayudarnos a descansar mejor y despertar con el cuerpo relajado. ¡Seguí leyendo sobre este tema en Arredo!

Dormir del lado izquierdo: una posición con beneficios

Muchas investigaciones señalan que dormir del lado izquierdo suele ser la posición más beneficiosa para la mayoría de las personas. ¿Por qué?

  • Mejora la circulación sanguínea. Esta posición favorece el retorno de la sangre al corazón, especialmente útil durante el embarazo o si se tiene tendencia a retención de líquidos.
  • Favorece la digestión. Los órganos del sistema digestivo trabajan mejor cuando dormimos de este lado, lo que puede ayudar a reducir la acidez y la sensación de pesadez nocturna.
  • Puede aliviar ronquidos y ayudar en la respiración. Mantener la vía aérea más liberada mejora la ventilación y contribuye a un sueño más profundo y continuo.

Mientras que, dormir del lado izquierdo puede no ser ideal para todas las personas, pero es una buena referencia si queremos favorecer la digestión y la circulación.

No todas las personas pueden dormir del mismo lado.

Dormir del lado derecho: también puede ser una opción

Quienes sienten molestias al dormir del lado izquierdo o tienen ciertos tipos de acidez intensa pueden sentirse mejor durmiendo del lado derecho. Esta posición:

  • Puede resultar más cómoda para algunas personas.
  • Ayuda a quienes necesitan alternar de lado por dolores musculares o hábitos de postura.

Lo importante es escuchar al cuerpo y observar cómo nos levantamos: si nos despertamos con la espalda tensa o el cuello rígido, quizá la postura o la almohada no están ayudando.

Entonces, ¿qué posición conviene evitar?

La posición boca abajo es la que más suele generar tensiones. Al apoyar el cuerpo sobre el pecho, la columna se arquea y el cuello se fuerza hacia un lado. Esto puede producir:

  • Dolor cervical
  • Tensión en la mandíbula
  • Sensación de “cansancio” al despertar

Si dormís boca abajo por costumbre, no hace falta cambiarlo de un día para el otro. Podés comenzar incorporando una almohada baja y, poco a poco, entrenar el cuerpo a girar hacia un costado.

Este artículo puede ser de tu interés: ¿Cuál es la mejor almohada para la cervical?

La almohada: la compañera del descanso

La posición al dormir funciona junto con algo clave: la elección de la almohada. Una buena almohada sostiene la cabeza y el cuello de forma natural, manteniendo la columna alineada.

Algunas recomendaciones:

  • Si dormís de costado: buscá una almohada de mayor firmeza y altura, para que el cuello no quede inclinado hacia abajo.
  • Si dormís boca arriba: una almohada media suele ser la ideal, para acompañar la curvatura natural del cuello.
    Si dormís boca abajo: lo mejor es una almohada baja y suave, que no genere tensión en la cervical.

¿De qué lado se debe dormir? Un pequeño gesto diario

Encontrar la mejor posición para dormir no tiene que ser una tarea difícil. Escuchá tu cuerpo, probá de a poco nuevos hábitos y elegí una almohada que acompañe tu postura. Dormir bien es una forma de cuidar tu bienestar todos los días.

En Arredo podés encontrar almohadas con distintos niveles de firmeza, materiales y tecnologías pensadas para acompañar cada tipo de descanso. La clave está en elegir la que te haga sentir sostenido, cómodo y relajado.

¿Qué tener en cuenta al elegir la primera almohada para niños?

Elegir la primera almohada para niños puede parecer un detalle pequeño, pero es mucho más que eso: es parte de cómo se crea un espacio cómodo para dormir. Una almohada adecuada acompaña la postura, brinda suavidad y hace que cada noche sea un momento más placentero.

Por eso, vale la pena saber qué buscar y cómo elegirla según la edad, la postura y los materiales recomendados. ¡Seguí leyendo este artículo de Arredo!

¿Cuándo es momento de la primera almohada?

Una de las dudas más comunes es cuándo introducir la primera almohada. Los especialistas sugieren esperar hasta alrededor del primer año de vida. Antes de eso, puede no ser segura. A partir de los 12 meses, se puede probar con una almohada muy finita y blandita, pensada para apoyar la cabeza sin levantar demasiado el cuello. 

Entre los 2 y 5 años, las almohadas bajas y pequeñas son ideales: acompañan el crecimiento y se adaptan al cuerpo.

Tips que no podés pasar por alto: cómo elegir una almohada para niños

Altura y firmeza: para descansar mejor

La altura y la firmeza importan. Una almohada muy alta puede generar tensión, y una demasiado blanda no da el soporte que hace falta. Lo ideal son almohadas bajas, suaves pero firmes, que permitan que la cabeza se acomode naturalmente y se mantengan cómodas toda la noche.

Materiales que invitan al descanso

El material de la almohada también cuenta. Los rellenos hipoalergénicos, como microfibra ayudan a reducir alergias y son fáciles de mantener limpios. Las fundas de algodón dejan respirar la piel y dan una sensación agradable al tacto. 

Elegí fundas que se puedan lavar: los pequeños accidentes son parte del día a día y mantener la almohada limpia hace que dure más.

Cómo elegir la primera almohada para tu niño.

Adaptada a la forma de dormir

Observar cómo duerme permite elegir la almohada perfecta:

  • Boca arriba: una almohada baja y suave es suficiente para acompañar la postura natural de la cabeza.
  • Boca abajo: algunos niños prefieren dormir boca abajo; en estos casos, lo mejor puede ser una almohada muy finita o no usarla al principio.
  • De lado: una almohada un poco más firme y baja ayuda a mantener la columna alineada y evita molestias.

No te pierdas este artículo: ¿Se pueden lavar almohadas en el lavarropas?

Consejos para el día a día

  • Introducí la almohada de a poco, para que se acostumbre a usarla.
  • Elegí colores, estampados o fundas divertidas que inviten a usarla.
  • Rotala y airearla con frecuencia para mantener su forma. 
  • Lavá la funda regularmente y asegurate de que la almohada esté completamente seca antes de volver a usarla.

La importancia de elegir bien una almohada para niños

Elegir la primera almohada para niños es un paso para crear un rincón de descanso cómodo. Si prestás atención a la altura, la firmeza, los materiales y la postura de sueño, la cama se convierte en un espacio que realmente invita a dormir, relajarse y sentirse bien. Cada detalle ayuda a que la experiencia de dormir sea placentera y se cree una rutina para los niños. 

Elegir materiales de calidad no solo mejora el confort, sino que también prolonga la vida útil de la almohada.Además, en Arredo tenemos una sección exclusiva con Diseños inspirados en los personajes de Disney que podés combinar con sábanas, mantas, toallas y más para decorar la habitación de los más pequeños en cada temporada.

Guía para comprar tu cubrecama queen de verano ideal

En Arredo creemos que descansar bien también tiene que ver con elegir los textiles adecuados para cada estación. Cuando llegan los días de calor, renovar la ropa de cama no es solo una cuestión estética: un cubrecama queen de verano puede hacer una gran diferencia en cómo dormís, cómo se ve tu cuarto y cómo se siente tu descanso.

Si estás pensando en cambiar el tuyo, esta guía te va a ayudar a elegir el cubrecama ideal para el verano, teniendo en cuenta medidas, materiales y estilo.

¿Qué tener en cuenta al elegir un cubrecama queen de verano?

No todos los cubrecamas son iguales, y en verano hay algunos aspectos clave que conviene priorizar:

1. El material
Para los meses de calor, lo mejor es optar por telas livianas y frescas. Algodón, microfibra liviana o mezclas respirables permiten una mejor circulación del aire y evitan la sensación pesada durante la noche. Además, son materiales fáciles de lavar, ideales para el uso diario.

2. El peso
Un cubrecama de verano debe ser liviano. A diferencia de los acolchados, no necesita relleno grueso. Su función principal es vestir la cama y brindar una cobertura suave, sin dar calor de más.

3. La textura
Las superficies lisas y los tejidos livianos aportan frescura visual y táctil. En verano, menos es más: texturas simples ayudan a que el dormitorio se sienta más aireado y relajado.

¿Cuál es la medida de un cubrecama queen?

Una de las dudas más comunes al momento de comprar es el tamaño. La cama queen suele medir aproximadamente 160 x 200 cm, pero el cubrecama debe ser más grande para cubrir bien los laterales y el pie de la cama.

Las medidas habituales de un cubrecama queen rondan los 230 x 250 cm, aunque pueden variar según el modelo y el diseño. Siempre es recomendable chequear las medidas exactas para lograr una caída prolija y una cama bien vestida.

Comprá el cubrecama queen ideal para vos.

¿Qué diferencia hay entre un acolchado y un cubrecama?

Aunque muchas veces se usan como sinónimos, no son lo mismo:

  • Acolchado: tiene relleno y mayor peso. Es ideal para el invierno o climas fríos.
  • Cubrecama: es más liviano, sin relleno o con uno muy fino. Perfecto para primavera y verano.

En los meses de calor, el cubrecama se convierte en el aliado ideal: aporta abrigo justo, sin generar exceso de temperatura.

Colores y diseños: claves para el verano

El verano invita a renovar el dormitorio con una paleta más clara y fresca. Tonos como el blanco, el beige, el gris claro, un arena o los pasteles ayudan a generar una sensación de amplitud y luminosidad. Si preferís algo con más personalidad, los estampados suaves o los diseños geométricos livianos suman estilo sin recargar.

En Arredo vas a encontrar cubrecamas queen pensados para combinar con sábanas, almohadones y mantas livianas, logrando un conjunto armonioso y funcional.

Un detalle que cambia tu descanso

Elegir un buen cubrecama de verano no es solo una decisión práctica: es una forma de adaptar tu casa a la estación y cuidar tu descanso. Elegir materiales livianos, medidas correctas y diseños que transmitan frescura hace que tu dormitorio se sienta más cómodo y listo para el calor.Porque crear hogar también es saber elegir lo que te acompaña cada noche.

6 Consejos para guardar acolchados fuera de temporada

Cuando llega el calor, es momento de guardar los acolchados y mantas que usamos durante el invierno. Aunque parezca sencillo, hacerlo de manera incorrecta puede hacer que pierdan volumen, se amarilleen o acumulen malos olores. En Arredo preparamos esta guía paso a paso para que tus acolchados se mantengan como nuevos hasta la próxima temporada. ¡Seguí leyendo y descubrí todo!

Cómo guardar acolchados y mantenerlos en buen estado

1. Lavado y secado antes de guardar

El primer paso es asegurarte de que los acolchados estén limpios y completamente secos. Lavá según las indicaciones de la etiqueta, usando detergentes suaves que no afecten los materiales. Una vez lavados, airealos al sol durante unas horas para eliminar la humedad y posibles bacterias.

Guardar un acolchado húmedo puede provocar moho, malos olores y manchas difíciles de quitar.

2. Elegí un lugar fresco y seco

El lugar donde guardes tus acolchados y ropa de cama es clave para preservarlos. Evitá espacios húmedos, lo mejor es guardarlos en placares con buena ventilación. También son ideales las cajas de guardado bajo la cama, que permiten tenerlos ordenados y a mano cuando vuelvan a hacer falta. 

Lo importante es que el espacio esté limpio, seco y alejado de la luz directa del sol para evitar que los colores se deterioren. ¿Sabías que en la sección de Decoración de Arredo contamos con muebles de guardado y organizadores que te hacen la vida más cómoda? ¡Conocé todo lo que tenemos para vos!

3. Bolsas y cajas adecuadas

Para protegerlos del polvo, la humedad y los insectos, lo ideal es usar bolsas de tela transpirables o cajas plásticas con tapa. Evitá bolsas de nylon totalmente cerradas, ya que no permiten que el acolchado “respire” y pueden generar humedad interna. 

Además, si guardás varios acolchados juntos, colocá etiquetas indicando cuál es cada uno; esto te va a ahorrar tiempo y te va a permitir mantener todo más organizado.

4. Doblar correctamente

A la hora de guardar, doblá los acolchados con cuidado para no deformar el relleno. Una buena estrategia es doblarlos por partes y luego enrollarlos suavemente, evitando marcar demasiado los pliegues. Esto ayuda a mantener el volumen y la suavidad del acolchado y facilita su almacenamiento en estantes o cajas.

5. Revisión periódica

Aunque estén guardados, es recomendable revisar los acolchados cada tanto. Esto permite detectar humedad o insectos a tiempo y airearlos nuevamente si hace falta. Una revisión rápida cada dos o tres meses puede ser suficiente para asegurarte de que todo sigue en perfecto estado.

6. Consejos finales para conservarlos

Podés colocar dentro de las cajas o bolsas bolsitas de lavanda o cedro para mantener un rico olor y ahuyentar insectos. Evitá apilar demasiado peso encima de los acolchados, ya que eso puede aplastar el relleno y hacer que pierdan suavidad. 

Con estos simples cuidados, tus acolchados van a estar listos para acompañarte un invierno más, manteniendo su color, volumen y frescura. ¡No te pierdas nuestras promociones! en ropa de cama y acolchados para esta temporada!

Persona guardando un acolchado

Disfrutá de tu descanso todo el año

Además de conservar los acolchados, organizar bien tu placard te permite disfrutar de un espacio más ordenado y funcional. Saber que cada manta y cada acolchado están guardados correctamente te da tranquilidad y facilita el armado de la cama en cualquier momento. 

Con estos cuidados simples, no solo prolongás la vida útil de tus acolchados, sino que también convertís tu dormitorio en un lugar más cómodo durante todo el año. ¡Descubrí nuestros tips y productos en Arredo para mantener tus acolchados siempre como nuevos!

¿Cuál es la mejor amohada para la cervical? Guía para aliviar el dolor y dormir más

Dormir bien no siempre depende solo de la cantidad de horas. Muchas veces, la almohada que elegimos puede marcar la diferencia entre despertarnos descansados o con dolor en la zona cervical. En este artículo de Arredo te contamos cuál es la mejor almohada para la cervical y por qué es una decisión clave para disfrutar de un sueño saludable y reparador. ¡Seguí leyendo!

¿Por qué duele la cervical al dormir?

La cervical es la parte más móvil de la columna. Durante la noche, si la cabeza no queda alineada con el resto del cuerpo, aparecen molestias que pueden transformarse en contracturas, mareos o incluso dolor de cabeza. Según la Asociación Argentina de Medicina del Sueño, más del 40% de los adultos sufre molestias cervicales recurrentes relacionadas con la postura al dormir.

Por eso, la almohada no es un simple accesorio: junto con la ropa de cama, se convierte en un soporte fundamental para que el cuello y la columna se mantengan en equilibrio.

Tipos de almohadas cervicales según tu postura

Tené en cuenta que no existe una única “mejor almohada”. A continuación, te contamos cuáles son los tipos de almohadas cervicales que existen: 

  • Si dormís de costado → la almohada debe ser alta y firme para mantener la cabeza alineada con la columna. Una opción son las almohadas viscoelásticas cervicales o las almohadas termosensibles para la cervical, que se ajustan a la forma del cuello.
  • Si dormís boca arriba → lo mejor es una almohada de altura media, que acompañe la curva natural de la cervical sin forzarla. Las almohadas de espuma con memoria o rellenos mixtos suelen funcionar bien.
  • Si dormís boca abajo → se recomienda una almohada fina y blanda o incluso prescindir de ella, ya que esta postura genera más tensión en el cuello.

Tabla comparativa de almohadas cervicales

Postura al dormirTipo de almohada recomendadaBeneficio principal
CostadoViscoelástica alta y firmeMantiene alineada la columna
Boca arribaAltura media con memoriaSostiene la curva cervical
Boca abajoFina y blandaReduce tensión en el cuello

En Arredo te contamos cuál es la mejor almohada para la cervical y cómo elegirla

  • Probala antes de comprar: apoyá la cabeza y sentí si tu cuello queda en una posición natural.
  • Revisá el material: la viscoelástica se adapta al cuerpo, mientras que el látex es más firme y duradero.
  • Revisá su vida útil: en promedio, una almohada debería renovarse cada 2 años.
  • Sumá hábitos de cuidado: estiramientos suaves al despertar o antes de dormir ayudan a complementar el descanso.
Almohada ideal para la cervical de Arredo

Confort y transpirabilidad: un detalle que marca la diferencia

Además de la postura y el material, otro factor clave es la temperatura y la transpirabilidad de la almohada. 

Dormir en un ambiente fresco y con una almohada que permita la circulación del aire ayuda a evitar sudoración excesiva y molestias durante la noche. Las fundas de algodón o tejidos hipoalergénicos no solo protegen la almohada, sino que también contribuyen a un descanso más saludable, especialmente para quienes sufren alergias o tienen piel sensible. 

Menos dolor, más energía

La mejor almohada para la cervical es la que se adapta a tu postura y tu forma de dormir. Elegir bien es invertir en tu bienestar diario: menos dolor, más descanso, más energía.

En Arredo te invitamos a descubrir nuestra selección de almohadas diseñadas para cuidar tu descanso. ¡Porque crear hogar también es darle al cuerpo el alivio y la comodidad que necesita!

¿Se pueden lavar almohadas en el lavarropas? Guía práctica para hacerlo bien

En Arredo creemos que crear hogar también es cuidar esos detalles que hacen a tu descanso. Una almohada no es solo un objeto: es donde apoyás tus sueños, donde empieza y termina cada día. Con el tiempo acumula polvo, transpiración y ácaros, y ahí aparece la pregunta de siempre: ¿se pueden lavar almohadas en el lavarropas?

La respuesta es sí, muchas veces sí. Pero cada almohada es diferente y necesita un cuidado distinto. Acá te contamos cómo hacerlo para que sigan siendo ese objeto mullido al que siempre querés volver.

¿Se pueden lavar las almohadas en el lavarropa sin dañarlas?

No todas las almohadas viven el lavado de la misma manera. Algunas resisten el agua y el movimiento, otras no.

  • Almohadas de fibra sintética:  perfectas para lavarropas. Recuperan forma y frescura con facilidad.
  • Almohadas de plumas o plumón:  también aptas, pero requieren mimo: poco jabón, ciclo delicado y mucho sol o secadora para que no quede humedad.
  • Almohadas de látex: mejor mantenerlas lejos del lavarropas. Limpiá la superficie con un paño húmedo.
  • Almohadas de espuma viscoelástica (memory foam): no van al agua. Podés aspirarlas y protegerlas con fundas para alargar su vida.

Tabla comparativa

Tipo de almohada¿Se puede lavar en lavarropas?Cuidados recomendados
Fibra sintética  SíAgua fría, ciclo suave
Plumas / plumón  Sí, con cuidadoPoco jabón, secado completo
Látex  NoLimpieza con paño húmedo
Espuma viscoelástica  NoAspirado y funda protectora

Paso a paso: cómo lavar almohadas en el lavarropas

Lavar almohadas en el lavarropas es más sencillo de lo que parece si seguís algunos cuidados básicos. Además de mantener tu ropa de cama fresca, este hábito ayuda a eliminar ácaros y mantener la higiene del dormitorio

Usar un detergente suave y elegir el ciclo de lavado adecuado son pasos clave para no dañar el relleno. El secado de almohadas, ya sea al sol o en secadora, es igual de importante para conservar su frescura y volumen. ¡Tomá nota de estos consejos!

  1. Mirá la etiqueta: ahí está la primera pista de cómo cuidarla.
  2. Sacá la funda: lavala aparte, así todo queda más limpio.
  3. Jabón líquido, poco y suave: sin suavizante, que deja restos.
  4. Elegí un ciclo delicado: agua fría o tibia, centrifugado bajo.
  5. Lavá de a dos: dos almohadas juntas equilibran el tambor.
  6. Secalas bien: exponelas al sol o ponelas en la secadora junto con pelotitas de tenis para devolverles la suavidad y el volumen, ¡es un gran tip!

Lo ideal es lavar las almohadas cada 3 a 6 meses. Al lavarlas, te asegurás que tu cama se mantenga fresca, higiénica y cómoda, creando un ambiente más agradable para dormir y despertarte renovado cada día. 

Además, cuidar las almohadas prolonga su vida útil y mantiene su forma y suavidad por más tiempo.

Consejos extra para prolongar la vida de tus almohadas

  • Sumá fundas protectoras: son aliadas invisibles que prolongan la frescura.
  • No uses demasiado jabón: menos es más para que conserven su textura.
  • Que siempre estén completamente secas antes de volver a la cama: la humedad es enemiga del descanso.
  • Alterná las almohadas: rotarlas evita que se deformen y les da más vida.
Almohadas de Arredo para lavar en lavarropas

Cuidar tus almohadas también es crear hogar

Cuidar tus almohadas no se trata solo de lavarlas, también es importante protegerlas y guardarlas de la manera adecuada. Estos hábitos ayudan a mantener la higiene del dormitorio, conservar la frescura de la ropa de cama y asegurar un descanso más saludable. 

Ya sea en el uso diario o cuando decidas guardarlas por temporada, seguí estas recomendaciones:

  • Protector de almohada: materiales transpirables como el algodón ayudan a prevenir manchas, ácaros y acumulación de sudor.
  • Lavar la funda semanalmente junto con tus sábanas para mantener la limpieza general.
  • Ventilar o exponer al sol la almohada con frecuencia, evitando humedad y malos olores.
  • Rotar diariamente: sacudir y girar ayuda a mantener el volumen y la forma del relleno.
    Limpiar antes de guardar: asegurate de que esté completamente seca para evitar moho.
  • Guardar en una bolsa de almacenamiento transpirable: protegés la almohada del polvo y la humedad sin sofocar las fibras.
  • Conservar en un lugar fresco y seco: no la comprimas, así mantenés su esponjosidad y estructura.

En definitiva, muchas almohadas se pueden lavar en el lavarropas, pero cada una necesita un cuidado distinto. Lo importante es darles ese mimo que prolonga su vida y mejora la tuya. Porque al final, no se trata solo de dormir: se trata de sentir que tu cama, tu almohada y tu descanso son parte de ese hogar que vas creando todos los días. ¡Conocé todo lo que tenemos para vos en Arredo!